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viernes, 11 de diciembre de 2015

RESILIENCIA. PARA QUÉ SIRVE? NIÑOS Y NIÑAS RESILIENTES.



RESILIENCIA.
YO PUEDO.......


La resiliencia es la capacidad para afrontar la adversidad y lograr adaptarse bien ante las tragedias, los traumas, las amenazas o el estrés severo.
Ser resiliente no significa no sentir malestar, dolor emocional o dificultad ante las adversidades. La muerte de un ser querido, una enfermedad grave, la pérdida del trabajo, problemas financiero serios, etc., son sucesos que tienen un gran impacto en las personas, produciendo una sensación de inseguridad, incertidumbre y dolor emocional.
Hay personas que son capaces de superar las adversidades con una fuerza que nos parece imposible a los demás, saben sacar de cosas malas, un punto positivo que les ayuda a continuar.
Resurgen como el Ave Fénix.

Pero, ¿cómo lo hacen?
El camino que lleva a la resiliencia no es un camino fácil, sino que implica un considerable estrés y malestar emocional, a pesar del cual las personas sacan la fuerza que les permite seguir con sus vidas frente la adversidad o la tragedia.
La resiliencia no es algo que una persona tenga o no tenga, sino que implica una serie de conductas y formas de pensar que cualquier persona puede aprender y desarrollar.

Características de las personas resilientes
Las personas resilientes poseen tres características principales: 
Saben aceptar la realidad tal y como es;
Tienen una profunda creencia en que la vida tiene sentido;
Tienen una inquebrantable capacidad para mejorar.
Además, presentan las siguientes habilidades:
  • Son capaces de identificar de manera precisa las causas de los problemas para impedir que vuelvan a repetirse en el futuro.
  • Son capaces de controlar sus emociones, sobre todo ante la adversidad y pueden permanecer centrados en situaciones de crisis.
  • Saben controlar sus impulsos y su conducta en situaciones de alta presión.
  • Tienen un optimismo realista. Es decir, piensan que las cosas pueden ir bien, tienen una visión positiva del futuro.
  • Se consideran competentes y confían en sus propias capacidades.
  • Son EMPÁTICOS(AS).  Es decir, tienen una buena capacidad para leer las emociones de los demás y conectar con ellas.
  • Son capaces de buscar nuevas oportunidades, retos y relaciones para lograr más éxito y satisfacción en sus vidas.


El modo de pensar de las personas resilientes
Las percepciones y los pensamientos influyen en el modo como la gente afronta el estrés y la adversidad.
El estilo de pensamiento de las personas resilientes se caracteriza por ser realista, exacto y flexible. Cometen menos errores de pensamiento (como la exageración o sacar conclusiones precipitadamente, sin evidencias que las corroboren) e interpretan la realidad de un modo más exacto que las personas menos resilientes.

Los beneficios de la resiliencia

Las personas más resilientes:
  • Tienen una mejor autoimagen.
  • Se critican menos a sí mismas.
  • Son más optimistas.
  • Afrontan los retos.
  • Tienen más éxito en el trabajo o estudios.

Qué contribuye a que una persona sea más resiliente
  • El apoyo emocional es uno de los factores principales. Tener en tu vida personas que te quieren y te apoyan y en quien puedes confiar te hace mucho más resiliente que si estás solo.
  • Permitirte sentir emociones intensas sin temerlas ni huir de ellas, y al mismo tiempo ser capaz de reconocer cuándo necesitas evitar sentir alguna emoción y centrar tu mente en alguna distracción.
  • No huir de los problemas sino afrontarlos y buscar soluciones. Implica ver los problemas como retos que puedes superar y no como terribles amenazas.
  • Tomarte tiempo para descansar y recuperar fuerzas, sabiendo lo que puedes exigirte y cuándo debes parar.
  • Confiar tanto en ti mismo como en los demás.

Qué necesita un niño(a) para ser resiliente.


LOS NIÑOS Y NIÑAS RESILIENTES POSEEN....
CONTROL INTERNO
SÓLIDA AUTOESTIMA
CONTROL DE IMPULSOS
TOLERANCIA A LA FRUSTRACIÓN
APRENDEN DE LOS ERRORES
ENFRENTAN MEJOR LOS CONFLICTOS.
ACTITUD ORIENTADA HACIA EL FUTURO
OPTIMISMO.
MAYOR COEFICIENTE INTELECTUAL.
CAPACIDAD EMPÁTICA
BUEN SENTIDO DEL HUMOR.

Según la autora E. Grotberg, son necesarias estas tres habilidades para conseguir un niño resiliente.
 Yo tengo (apoyo externo)

1. Una o más personas dentro de mi grupo familiar en las que puedo confiar y que me aman sin condicionamientos, es decir, de forma incondicional;
2. una o más personas fuera de mi entorno familiar en las que puedo confiar plenamente;
3. límites en mi comportamiento;
4. personas que me alientan a ser independiente;
5. buenos modelos a imitar;
6. acceso a la salud, a la educación y a servicios de seguridad y sociales que necesito; y
7. una familia y entorno social estables.

Yo soy (fuerza interior)

1. Una persona que agrada a la mayoría de la gente;
2. generalmente tranquila y bien predispuesta;
3. alguien que logra aquello que se propone y que planea para el futuro;
4. una persona que se respeta a sí misma y a los demás;
5. alguien que siente empatía por los demás y se preocupa por ellos;
6. responsable de mis propias acciones y acepto sus consecuencias;
7. segura de mí misma, optimista, confiada y tengo muchas esperanzas.


Yo puedo (capacidades interpersonales y de resolución de conflictos)

1. Generar nuevas ideas o nuevos caminos para hacer las cosas;
2. realizar una tarea hasta finalizarla;
3. encontrar el humor en la vida y utilizarlos para reducir tensiones;
4. expresar mis pensamientos y sentimientos en mi comunicación con los demás;
5. resolver conflictos en diferentes ámbitos: académico, laboral, personal y social;
6. controlar mi comportamiento: mis sentimientos, mis impulsos, el demostrar lo que siento, y ;
 7. pedir ayuda cuando la necesito.

Según Grotberg para que un niño sea resiliente, no es necesario que estén presentes todos estos rasgos, pero uno solo no basta. 
Un niño puede ser amado (Yo tengo), pero si no tiene la fortaleza interna (Yo soy) o las habilidades interpersonales (Yo puedo), ese niño no podrá ser resiliente. 
Un niño puede tener una alta autoestima (Yo soy), pero si no sabe cómo comunicarse con los demás o cómo resolver problemas (Yo puedo) y no tiene a nadie con quien contar (Yo tengo), ese niño no es resiliente. 
Un niño puede tener gran habilidad verbal y hablar correctamente (Yo puedo), pero si no siente empatía (Yo soy), o no posee buenos modelos de los cuales aprender (Yo tengo), no hay resiliencia. 



  Consejos para desarrollar la resiliencia en niños y adolescentes.


Establecer relaciones.

Enséñale cómo hacer amigos, inclusive la capacidad de sentir empatía, o de sentir el dolor del otro. En la escuela, hay que estar atento al hecho de que ningún niño esté aislado. Relacionarse con las personas brinda apoyo social y fortalece la resiliencia.


Ayudar a otros.
Ayudar a otros puede permitirle a los niños superar la sensación de que no pueden hacer nada. 
 En la escuela, realice una sesión creativa con los niños buscando maneras de ayudar a los demás.


Mantener una rutina diaria
Respetar una rutina puede ser reconfortante para los niños, en especial para los más pequeños que anhelan estructuras en su vida. 


 Cuidar de sí mismo

Alimentar una autoestima positiva

En la escuela, ayuda a los niños a ver cómo los logros individuales contribuyen al bienestar de la clase como un todo.

Aceptar que el cambio es parte de la vida

Los cambios pueden a menudo ser terribles para los niños y adolescentes.Ayudarle  a ver que el cambio forma parte de la vida y que se puede reemplazar con nuevas metas a aquéllas que puedan haberse convertido en inalcanzables.
En la escuela, señale cómo los estudiantes cambiaron a medida que cambiaban de curso y analizar cómo ese cambio ha tenido un impacto sobre ellos.



MAR A. SILVA. (Varias fuentes...)






jueves, 10 de diciembre de 2015

SÍNDROME DEL EMPERADOR O DEL NIÑO TIRANO.

Síndrome del emperador
o del niño tirano
El síndrome del emperador, del niño tirano o del niño rey son los distintos nombres con que se conoce a un fenómeno cada vez más común: el de los niños que acaban por dominar a sus padres, e incluso, en los casos más extremos, por maltratarles.





Características de los niños con el síndrome del emperador
Nos referirmos con este nombre a niños que presentan determinadas características como:
§  Sentido exagerado de lo que les corresponde y esperan que los que están a su alrededor se lo proporcionen.
§  Baja tolerancia a la incomodidad, especialmente si es causada por la frustración, el desengaño, el aburrimiento, o la negación de lo que han pedido; entonces, la expresan con rabietas, ataques de ira, insultos y/o violencia.
§  Presentan escasos recursos para la solución de problemas o afrontar experiencias negativas.
§  Están muy centrados en sí mismos y creen que son el centro del mundo.
§  Buscan las justificaciones de sus conductas en el exterior y culpan a los demás de lo que hacen, por tanto, esperan que sean los otros quienes les solucionen sus problemas.
§  No pueden, o no quieren, ver la manera en que sus conductas afectan a los demás por lo que se dice que, muchos de ellos, carecen de empatía.
§  Piden hasta el extremo de la exigencia. Una vez conseguido, muestran su insatisfacción y vuelven a querer más cosas.
§  Les cuesta sentir culpa o remordimiento por sus conductas.
§  Discuten las normas y/o los castigos con sus padres a quienes consideran injustos, malos, etc. Pero comportarse así, les compensa ya que ante el sentimiento de culpa inducido, los padres ceden y otorgan más privilegios.
§  Exigen atención, no sólo de sus padres, sino de todo su entorno. Y cuanta más se les da, más reclaman.
§  Les cuesta adaptarse a las demandas de las situaciones extra familiares, especialmente en la escuela, porque no responden bien a las estructuras sociales establecidas ni a las figuras de autoridad.
§  Se siente tristes, enfadados, y/o ansiosos, y suelen tener una autoestima baja.
Se tiende a culpar a los padres de este tipo de conductas por ser demasiado permisivos y protectores con sus hijos; aunque, también, influye el ambiente porque hoy los niños viven en una sociedad consumista, individualista y que prima el éxito fácil y rápido por encima de todo.
Además, puede existir una predisposición genética de carácter que explicaría por qué dentro de la misma familia, y en las mismas condiciones, sólo se ve afectado un miembro.
Señales de alerta ante el Síndrome del Emperador
Las señales que nos deberían poner en alerta son las siguientes:
§  Hay que estar atentos a los niños que imponen de manera sistemática su voluntad o tienen rabietas en lugares públicos delante de toda la familia.
§  Asimismo, nos debemos fijar en el niño que siempre se sale con la suya puesto que, muchas veces, hacen girar a la familia siempre en torno a él. Debemos pensar que, si se les deja hacer lo que quieren, acabaremos en las redes del chantaje emocional.
Obviamente, llegados a este punto, se  podría objetar que casi todos los niños pequeños tienen muchas rabietas. Y, es cierto; todos tienen rabietas, pero hay que intentar que no se salgan con la suya. En general, por encima del primer año de edad, ya hay que marcar límites y el menor debe saber hasta dónde puede llegar.
Posibles causas del Síndrome del Emperador
Son los padres quienes deben ejercer su funciónAsí, los padres hiperprotectores y permisivos, que claudican ante los caprichos de sus hijos, porque creen que así “no sufren”, pueden establecer el caldo adecuado para un niño tirano.
Otro factor de riesgo es que exista una discrepancia educativa entre los progenitores. Aunque ello pudiera ocurrir, los padres deben intentar unificar sus personalidades y mantener una actitud educativa firme que permita que no haya roturas entre ambos en la imposición de normas.
La estructura familiar ha cambiado mucho, con divorcios y nuevas parejas frecuentes, los hijos únicos aumentan y, además, los tenemos a una edad cada vez más tardía o los adoptamos. Entonces, es fácil que un niño se convierta en un bien precioso cuyos deseos siempre hay que satisfacer, que no puede sufrir ni conocer disciplina alguna.
Hasta el año, todo el entorno sólo está para satisfacer sus necesidades. A partir de ahí, va aprendiendo estrategias para salirse con la suya, como las rabietas, por ejemplo, una manifestación de descontento normal, pero que hay que saber atajar.
Hacia los cuatro años, lo habitual es que el niño ya sea capaz de verbalizar su rabia y, a los cinco, de controlarse. A excepción de los niños tiranos, que intentan imponer de manera sistemática su voluntad, son agresivos, sufren constantes rabietas en lugares públicos y convierten el día a día de toda la familia en un calvario.
Los padres acaban por rendirse con sucesivas renuncias con tal de lograr paz. Y el niño mimado pasa a ser el rey de la casa, de ahí a niño tirano, y por último, si la agresividad persiste, se trasforman en adolescentes descontrolados y maltratadores de sus padres.
La frustración es un sentimiento normal durante el desarrollo infantil: el niño necesita, desde que tiene más o menos un año, rutinas, reglas y límites claros sobre lo que puede y no puede hacer.
Pero a partir de los seis años hay niños que se muestran muy impulsivos, mienten, tienen actitudes vengativas, no conectan con los demás,  son insensibles, se sienten poderosos, carecen de empatía… Estas son actitudes tiránicas, que a los once años se pueden agudizar y a los 15 años ya son difíciles de encauzar.
Y es que educar no es fácil, y debe implicar ciertas dosis de frustración, para equilibrar el amor. El problema se presenta si no hay reacción por parte de los padres, que, en su afán de buscar una excusa a todo –“el niño tiene mucho carácter”, “lo que hace es normal a su edad”…- no se atreven a imponer límites, tal y como decíamos anteriormente.
Así,el problema se va agrandando hasta que la familia tiene la sensación de que se le ha ido de las manos. ¿Qué hacer entonces? Se trata de actuar con sentido común, sin exasperarse y sin violencia.
¿Qué hacer si mi hijo tiene el Síndrome del Emperador?


Algunas pautas eficaces pueden ser las siguientes:
1.     Establecer reglas claras y explicar las razones de esas reglas.
2.     Ser coherentes. El padre y la madre deben tener la misma opinión respecto a un mismo problema.
3.     Mostrarse firmes respecto a lo que el padre y la madre hayan decidido, de forma conjunta
4.     No imponer un castigo que luego no se cumpla. No olvidemos que existen castigos negativos y positivos
5.     Supervisar las actividades de los hijos.
6.     Procurar gratificar en vez de castigar. De igual modo, si nuestro hijo ha hecho algo de forma adecuada es preciso el refuerzo positivo que, obviamente, no tiene porqué ser nada material
7.     En el caso de los niños más caprichosos, se debe intentar hacer lo posible para mejorar nuestra relación con ellos.
8.     Otorgar a los hijos responsabilidades acordes a su edad, como recoger la mesa o ponerla, sacar la basura, hacerse la cama, sin importar el sexo.
9.     No apartarles ni sobreprotegerles, ambas cosas podrían configurar un niño tirano.


AUTOESTIMA PARA TODAS LAS EDADES.

Autoestima





Yo soy importante....y tú también.
A veces no nos paramos a pensar lo importante que es tener una buena autoestima para vivir, e incluso no apreciamos que simplemente por esa palabra, un niño niña puede fallar en muchas otras cosas.
Como adultos responsables, debemos ayudar a fomentar el aprecio y la autoestima de nuestros pequeños para que aprendan a cuidarse con amor y respeto, para que reflexionen sobre sus metas y sepan cómo lograrlas y al final, sean capaces de ver la vida de forma positiva.


¿La vida te parece un laberinto?




En ocasiones parece que vamos por la vida sin rumbo, como si fuera un laberinto y entonces deseamos tener un mapa para encontrar la salida, y tú, a lo mejor como niño/a o adolescente  te encuentras aún más desconcertado ante el mundo.
Aquí te invitamos a encontrar al mejor amigo que te puede apoyar, querer y aconsejar, a partir de ahora y para siempre: A TI MISMO.

¿Quieres conocerte?

Cuando iniciamos un curso o vamos a una fiesta, lo primero que hacemos es presentarnos y si alguien nos agrada o gusta ponemos especial interés en lo que dice. Te proponemos una pequeña actividad que servirá para empezar a conocerte a ti mismo. ¿Crees que no la necesitas? Intenta hacerla de todas formas porque a lo mejor te sorprende descubrir o reforzar cosas sobre tu persona.

 Carta a mi mejor amigo

Escribe una carta lo más profunda y sincera que puedas porque debes tener en cuenta que te la enviarás a ti mismo, nadie mas la va a leer. En ella describe lo que te gusta hacer, cómo eres, qué te gusta y te disgusta de ti (tanto de tu físico como de tu carácter) . Al final ofrécete como amigo de ti mismo recalcando tus cualidades, por ejemplo: “me gusta escuchar a la gente”, o “me gusta ayudar en todo lo que puedo”, etc.




Acéptate como eres!!!

¿A veces te sientes triste y no sabes por qué?
¿Quisieras pasar desapercibido por la maestra que te pregunta la lección?
 ¿Te gustaría ser popular?
 ¿Sientes que tus padres no te comprenden?
 ¿No te gusta cómo eres?

Relájate. No eres la única persona que pasa o ha pasado por esto. En tu carta dedicaste un punto a cosas que no te gustan de tu aspecto físico o tu forma de ser. ¿No la escribiste? A lo mejor fue para no afrontar aquello que te desagrada de ti mismo (a). Cuántas veces no oímos a otras personas decir “Si fuera más delgado...” “No me gusta mi cabello rizado, si lo tuviera...” “Si tuviera más dinero...” “Si tuviera la capacidad de hacer tal cosa”...... Sería más feliz.

La felicidad no depende de cosas externas o de nuestro aspecto físico. La felicidad está dentro de cada uno de nosotros.
Ya sé que esto en palabras queda muy bonito, pero a ti lo que te sigue preocupando en este momento es el grano que te salió en la cara, o no caerle bien a tus amigos, o no rendir lo que se espera de ti en los deportes y/o en la escuela. Sin embargo, piensa si es de utilidad quedarse ahí sentado (a), preocupado (a) por lo que no tienes o no eres, o es mejor aceptarte como eres y luchar por cosas importantes como tus ilusiones y metas. Si vas por la vida tratando de ganar amigos con quejas y lamentándote de tu persona, quizá logres lo contrario, que la gente se aleje de ti por pesado (a). Si en cambio, te valoras a ti mismo (a), te quieres y cuidas, puede ser que contagies a los demás de las ganas de vivir y de ver las cosas de forma positiva. ¡TU ELIGES!




Si con esto sigues insistiendo en que eres muy alto o muy bajo de estatura para tu gusto, usas gafas, eres muy moreno o muy blanco, tienes algún problema físico o en cualquier otro aspecto negativo de tu vida, te diremos que el primer paso para ser tu propio (a) amigo (a) es ACEPTARTE COMO ERES.

TU ERES ÚNICO (A) , eso te haces especial, eres TU MISMO (A) con tus defectos y tus cualidades.
Tampoco se trata de que seas conformista y pases de largo cosas que te gustaría y puedes mejorar o cambiar. Por ejemplo, si no te gusta tu peso, vigila tu alimentación (pidiendo consejo y apoyo de tus padres y/o médicos), ojo con las chucherías y cosas no nutritivas como la comida rápida, ya sabes hamburguesas, perritos calientes, patatas fritas, etc. Si quieres ser menos tímido(a) trabaja en tu persona, en tu seguridad: prepara, por ejemplo, bien una lección y levanta la mano cuando quieras participar en clase. No temas al ridículo. Todos tenemos derecho a equivocarnos. Unas veces te tocará a ti, otras a tus compañeros. Además si estás relajado (a) y concentrado (a) en lo que estás haciendo todo saldrá bien.


Ejercicio del Espejo.

Imagínate delante de un espejo, o mejor aún ponte delante de uno, si es de cuerpo entero mejor. Ahora mírate de pies a cabeza, detente en partes de tu cuerpo que te gusten. Piropéate como “ guapo (a) “qué ojos bonitos tienes, me gusta tu pelo”, etc..
Puedes continuar con “qué inteligente eres”, “me caes bien eres muy simpático (a)” Y en fin resumir que te aceptas como eres, porque eres único (a). Di: “me acepto con mis limitaciones porque también tengo muchas virtudes y eso me hace especial....” y sigue con todo lo que tú quieras agregar, dándote mucho, mucho amor.





Nuestra mente es como un disco duro en el que se van grabando mensajes y después actuamos conforme a ellos.
Si te insultas con palabras como tonto (a) o estúpido (a) cuando algo no te sale bien, lo que estás haciendo es faltarte al RESPETO y con eso en lugar de corregir tus errores, los agravas porque en tu interior estás creyendo lo que te dices y, por lo tanto, tu conducta es torpe.

Si en cambio, crees en ti, te perdonas cuando te equivocas y tratas de hacer las cosas de otra manera la próxima vez, todo te saldrá mejor. Prueba pensar con amor hacia tu persona.

 Por encima de todo, eres una persona maravillosa, que como todas las personas tienes derecho a equivocarte. Si a un amigo lo aprecias no lo insultas. ¿Porqué te insultas tú?
 Hazte un favor, date un abrazo lo más fuerte posible y di: “gracias por estar conmigo”, “te quiero y valoro porque eres tú mismo (a) ”.

Ahora propónte trabajar en las cosas positivas que tienes como tus talentos (por ejemplo, si te gusta un deporte, escribir, estudiar, etc.) y en tus cualidades como persona, como ser un buen (a) amigo (a), ser sincero(a), paciente, perseverante, etc. Es decir, piensa simplemente en las cosas que te agradan de ti. Cree en ti mismo (a) y en las cosas que puedes lograr. Tú puedes ser tu mejor consejero. La próxima vez que estés a punto de insultarte di: “fue mi conducta la que no me gusto, mi valor como persona es a parte y sigo siendo especial y maravilloso (a).”




Bienvenido a lo positivo.

Si alguien ama a una flor y no existe más que un ejemplar en millones y millones de estrellas, este es motivo suficiente para que ese alguien se sienta feliz cuando la mira. (Ade Sait- Exuperi. El Principito 1985:33)

Ahora estás en camino para poner una nueva cara al mundo.
Tienes ganas de disfrutar de todos los pequeños detalles que te rodean. Sólo hay una vida, ¿porqué vivir triste? Los pensamientos positivos te animan. ¿Cómo ponerlos en funcionamiento? Concéntrate en las cosas buenas que tienes. Experimenta sensaciones agradables (como la sonrisa de un bebé, el olor de una flor, ver un amanecer, tu cariño a un amigo o a tus padres, darle la mano a alguien que lo necesita, etc.)

 Trabajando con pensamientos positivos.

1.    Escribe cinco o más afirmaciones en presente que te ayuden a tener un espíritu positivo. Por ejemplo:
“Apruebo los exámenes sin ningún problema”
“Cuando me pregunta el maestro(a)  en clase, contesto con seguridad”

Ahora sigue tú.....

2.    Realiza alguna actividad artística (pinta, modela con barro, u otro material, baila o canta, etc.) por el sólo placer de hacerlo, sin fijarte en los resultados. Al terminar date un aplauso y di: disfruté del momento.

3.    Cuando estés triste, lee un cómic o ve una película que te haga reír. RIE, RIE mucho porque la risa te da una energía increíble y ánimos para tomar la vida de forma positiva.

Y recuerda



miércoles, 9 de diciembre de 2015

APRENDERÁS. WILLIAM SHAKESPEARE.


CON ESTA BONITA CARTA A UN AMIGO DE SHAKESPEARE, OS DESEO FELIZ AÑO NUEVO.


APRENDERÁS.  WILLIAM SHAKESPEARE.


Despues de algún tiempo………

Aprenderás la diferencia entre dar la mano y socorrer a un alma.
Aprenderás que amar no significa apoyarse, y que compañía no siempre significa seguridad.
Comenzarás a aprender que los besos no son contratos, ni regalos ni promesas… comenzarás a aceptar tus derrotas con la cabeza erguida y la mirada al frente, con la gracia de u niño y no con la tristeza de un adulto.

Aprenderás a construir hoy todos tus caminos, porque el terreno de mañana es incierto para tus proyectos y el futuro tiene la costumbre de caer en el vacío.
 Después de un tiempo…..
Aprenderás que el sol quema si te expones demasiado… aceptarás incluso que las personas buenas podrían herirte alguna vez y necesitarás perdonarlas…
Aprenderás que hablar puede aliviar los dolores del alma… descubrirás que lleva años construir confianza y apenas unos segundos destruirla y que tu también podrás hacer cosas de las que te arrepentirás el resto de tu vida.
 Aprenderás que las nuevas amistades continúan creciendo a pesar de las distancias, y que no importa que es lo que tienes, sino a quien tienes en la vida, y que los buenos amigos son la familia que nos permiten elegir.
  Aprenderás que no tenemos que cambiar de amigos,  si estamos dispuestos a aceptar que lo amigos cambian. Te darás cuenta de que puedes pasar buenos momentos con tu mejor amigo haciendo cualquier cosa o simplemente nada, solo por el placer de disfrutar su compañía.
 Descubrirás que muchas veces tomas a la ligera a las personas que más te importan y por eso siempre debemos decir a esa persona que la amamos, porque nunca estaremos seguros de cuándo será la última vez que la veamos.



Aprenderás que las circunstancias y el ambiente que nos rodea tiene influencia sobre nosotros, pero que nosotros somos los únicos responsables de lo que hacemos. Comenzarás a aprender que no nos debemos comparar con los demás, salvo cuando queramos imitarlos para mejorar. Descubrirás que lleva mucho tiempo llegar a ser la persona que quieres ser, y que el tiempo es corto.
  Aprenderás que no importa donde llegaste sino a donde te diriges y si no lo sabes cualquier lugar sirve…
  Aprenderás que si no controlas tus actos ellos te controlan y que ser flexible no significa ser débil o no tener personalidad, porque no importa cuan delicada y frágil sea una situación: Siempre existen dos lados.



  
  Aprenderás que héroes son las personas que hicieron lo que era necesario enfrentando las consecuencias…
  Aprenderás que la paciencia requiere mucha práctica.
Descubrirás que algunas veces, la persona que esperas que te patee cuando te caes, tal vez sea una de las pocas que te ayuden a levantarte.
  Madurar tiene más que ver con lo que has aprendido de la experiencia, que con los años vividos.
  Aprenderás que hay mucho más de tus padres en ti de lo que supones.
  Aprenderás que nunca se debe decir a un niño que sus sueños son tonterías, porque pocas cosas son tan humillantes y sería una tragedia si lo creyese porque le estarás quitando la esperanza.
  Aprenderás que cuando sientes rabia, tienes derecho a tenerla, pero eso no te da el derecho a ser cruel.
Descubrirás que solo porque alguien no te ama de la forma que quieres, no significa que no te ame con todo lo que puede, porque hay personas que nos aman, pero no saben cómo demostrarlo…
  No siempre es suficiente ser perdonado por alguien, algunas veces tendrás que aprender a perdonarte a ti mismo.  
  Aprenderás
 que con la misma severidad con que juzgas, también serás juzgado y en algunos momentos condenado.
  Aprenderás que no importa en cuantos pedazos tu corazón se partió, el mundo no se detiene para que lo arregles.


  Aprenderás que el tiempo no es algo que puedes volver hacia atrás, por lo tanto debes cultivar tu propio jardín y decorar tu alma, en vez de esperar que alguien te traiga flores. Entonces y solo entonces sabrás realmente lo que eres capaz de soportar; que eres fuerte y que podrás ir mucho más lejos de lo que pensabas cuando creías que no se podía más.
  ¡¡¡Es que realmente la vida vale cuando tienes el valor de enfrentarla!!!

       William Shakespeare



viernes, 4 de diciembre de 2015

TEMAS PSICOPEDAGÓGICOS. TRASTORNO DEL VÍNCULO.

TEMAS PSICOPEDAGÓGICOS. MAR A. SILVA.

"A la luz de los conocimientos actuales, podemos asumir como válida la propuesta de que toda experiencia temprana, emocionalmente significativa y con fines adaptativos, es codificada en nuestro cerebro, construye nuestra historia personal y configura nuestra personalidad..."
1- INTRODUCCIÓN: IMPORTANCIA DEL VÍNCULO
  
Dedicar tiempo de calidad a nuestros hijos no es un tema menor. Hoy en día sabemos muy bien, desde la psicología infantil, que tiempos insuficientes o de mala calidad pueden determinar en nuestros hijos pequeños, inseguridad, miedos y retraimiento.

En algunos casos hablamos del Trastorno del vínculo cuando se han producido rupturas traumáticas en el lazo afectivo niño-madre desde las etapas más tempranas. Diversas pueden ser las causas: abandono, maltrato, separaciones, niños ingresados en centros de acogida y posteriormente adoptados, niños que han estado en incubadoras, etc.
La sintomatología se manifiesta desde un retraimiento extremo a conductas disruptivas que cursan con hiperactividad, déficit atencional e impulsividad entre otros.
Pero no siempre hacen falta grandes traumas para que un niño pueda desarrollar problemas de vinculación. Las largas horas de trabajo de muchos padres, los sustitutos temporales, la guardería en etapas anteriores a 2 años, no facilitan que se establezcan los tiempos y la calidad de relación que muchos niños necesitan.

La mayoría de niños que presentan alteraciones en el vínculo afectivo suelen poner a prueba constantemente el amor de sus padres y los lazos que tienen en común. Lo más paradójico es que lo hacen mediante un proceso sutil de exigencias, manipulaciones, mentiras e, incluso, utilizando comportamientos agresivos y violentos hacia las personas que quieren. También, a veces, contra ellos mismos.
Es como si necesitaran constantemente reafirmar la presencia física y la proximidad de los padres, aunque sea para que les riñan.
Otros niños presentan somatizaciones frecuentes (dolores de cabeza, supuestas enfermedades para conseguir la atención de la madre).
Pueden aparecer manifestaciones verbales del tipo “nadie me quiere” o “me gustaría morirme.” De hecho un trastorno del vínculo puede derivar hacia un cuadro depresivo.

Algunas veces la sintomatología se presenta de forma tardía durante el crecimiento del niño y cuando la seguridad alcanzada en su momento se pierde debido a algún hecho que irrumpe bruscamente en la vida del niño (enfermedad de la madre, separación de los padres, pérdida de alguno de los padres, cambios repentinos de residencia, etc).

Cada niño es diferente y por lo tanto habrá que analizar con cuidado su propia historia y sentimientos así como otros factores de riesgo presentes. Sin embargo, en esta página intentaremos dar algunas herramientas generales para trabajar con todos aquellos niños que de una u otra forma manifiestan problemas derivados de un vínculo afectivo no establecido adecuadamente en su momento o truncado, cuando ya estaba alcanzado, por nuevas circunstancias vitales imprevisibles y que vive de forma dolorosa condicionando su comportamiento.
2- CRITERIOS DIAGNÓSTICOS DEL TRASTORNO VÍNCULO
El vínculo es la relación emocional especial que se establece entre el niño y la persona que lo cría o lo cuida. Se expresa por el modo en el que el niño que lo establece emite determinadas conductas con el objetivo de mantener físicamente cerca la persona de referencia. Dichas conductas pueden ser evidentes a partir del primer mes de vida.
La función primordial del llamado vínculo o apego establecido por el niño, en sus primeras etapas evolutivas con las figuras que lo cuidan (en especial madre y padre), obedece a una necesidad vital de reducir la ansiedad que permita el afrontamiento de situaciones generadoras de ansiedad.

En general, podemos afirmar, que un vínculo roto, no establecido o deficiente va a cursar probablemente con un niño inseguro, temeroso del entorno y el futuro. Después pueden aparecer los síntomas de hiperactividad, déficit atencional o impulsividad como forma de reaccionar a un mundo que perciben fuera de su control.
 Como trastorno clínico, la característica esencial del trastorno reactivo de la vinculación (según DSM-IV), es una relación social que, en la mayor parte de los contextos, se manifiesta marcadamente alterada e inapropiada para el nivel de desarrollo del sujeto y que se inicia antes de los 5 años de edad. 
Se diferencian 2 subtipos:
Tipo inhibido:
En el que la alteración dominante de la relación social reside en la incapacidad persistente para iniciar la mayor parte de las relaciones sociales y responder a ellas de modo adecuado al nivel de desarrollo del sujeto.
Tipo desinhibido:
Cuando la alteración dominante de la relación social consiste en una sociabilidad indiscriminada o una ausencia de selectividad en la elección de figuras de vinculación.
Por definición, el trastorno se asocia a una crianza claramente patológica que puede adoptar la forma de desatención persistente de las necesidades emocionales básicas del niño relativas a bienestar, afecto y estimulación.

Siguiendo la descripción del DSM-IV, algunas situaciones (p.ej, hospitalización prolongada del niño, pobreza extrema, inexperiencia de los padres) predisponen a la práctica de una crianza patológica. No obstante, una crianza claramente patológica no siempre determina el desarrollo de un trastorno reactivo de la vinculación; algunos niños establecen relaciones sociales y vínculos estables incluso en situaciones de abandono o maltrato relevantes.

Para su diagnóstico es preciso también descartar a nivel clínico la presencia de otros trastornos como el 
retraso mentaltrastornos del espectro autista.